Escuchá la entrevista con el secretario ejecutivo de la CUASEC, Luis Gama.
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La Cámara Uruguaya de Operadores y Arrendadores de Servicios de Casinos y Salas de Esparcimiento (CUASEC) presentó ante el Poder Ejecutivo un proyecto de ley para regular los juegos de azar en línea y establecer un marco normativo que permita combatir la actividad ilegal.
En entrevista con Posta Oriental, Gama explicó que la propuesta busca que el Estado ocupe el espacio que actualmente tiene el juego ilegal y establezca controles sobre una actividad que, según sostuvo, creció de manera significativa en los últimos años.
El proyecto consta de 23 artículos y plantea, entre otras medidas, limitar la operación a prestadores autorizados, establecer mecanismos de trazabilidad y control, crear un dominio “bet.uy” para identificar a los operadores legales y conformar un registro nacional de usuarios. También incorpora disposiciones vinculadas al juego responsable, la prevención de la ludopatía, el lavado de activos, el financiamiento del terrorismo, la ciberseguridad y la protección de datos personales.
Uno de los principales planteos de la cámara es el crecimiento del mercado ilegal. Gama estimó que, sumando las máquinas no habilitadas y el juego online, la actividad ilegal podría mover alrededor de 500 millones de dólares al año.
En el caso de las máquinas no autorizadas, estimó que existen entre 50.000 y 60.000 en todo el país, frente a unas 5.000 o 5.500 máquinas autorizadas por el Estado. Según sus cálculos, las máquinas ilegales podrían manejar unos 250 millones de dólares anuales.
Para Gama, uno de los problemas centrales es la falta de un marco jurídico claro. Señaló que existen casos en los que se retiraron máquinas que posteriormente debieron ser devueltas debido a una “zona gris” en la legislación.
La falta de regulación, agregó, implica que el Estado no puede controlar aspectos como la devolución de premios, la participación de menores o las situaciones vinculadas a la ludopatía.
El exdirector de Loterías y Quinielas afirmó que durante su gestión fueron bloqueados unos 1.400 sitios de apuestas, a los que se sumaron otros 200 bloqueos en los años siguientes hasta la actualidad, lo que considera insuficiente. Sin embargo, consideró que esta tarea debe ser acompañado por un seguimiento permanente, porque las plataformas pueden reaparecer utilizando otras extensiones o mecanismos de acceso.
También planteó la necesidad de controlar los medios de pago vinculados a las apuestas online.