Escuchá la entrevista completa con el sociólogo y docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, Pablo Hein.
En Spotify:
En Soundcloud:
En el marco del Día de los Difuntos, un estudio de la Udelar puso nuevamente sobre la mesa cómo los uruguayos viven y procesan la muerte, el dolor y el duelo. La investigación revela que casi la mitad de la población (48%) asocia la muerte de un ser querido como el dolor psicológico más intenso que ha experimentado. Además, el 61% considera que los dolores psicológicos lo afectaron más que los físicos y más del 45% de los adultos reconoce que nunca pensó en su propia muerte.
Los datos forman parte de un estudio nacional sobre las percepciones en torno al dolor, la muerte y el suicidio, presentado a fines de junio en la Universidad de la República. La investigación combina una encuesta presencial de 59 preguntas, realizada a 1.500 personas, con 15 grupos de discusión y un seguimiento durante seis meses de noticias de prensa radial y digital.
Hein explicó que el objetivo es analizar el suicidio dentro de un contexto más amplio, que incluye las distintas formas de muerte, el dolor y los procesos de duelo.
Entre otros resultados, el relevamiento señala que el 64% de los uruguayos no considera que el velorio sea una ceremonia antigua, aunque una proporción similar prefiere que dure menos de cuatro horas. Asimismo, siete de cada diez personas que atravesaron situaciones de tristeza o agobio no buscaron ayuda profesional.
Según sostuvo, la muerte de un ser querido genera un dolor muchas veces poco reconocido socialmente y que el proceso de duelo no debe entenderse únicamente como una experiencia individual o familiar, sino también como una construcción colectiva.
En esa línea, señaló que los velorios cumplen una función importante como espacios de acompañamiento, contención y apoyo a quienes atraviesan una pérdida. Sin embargo, advirtió que en Uruguay se observa una tendencia a reducir su duración y a limitar esos procesos al ámbito familiar.
El sociólogo consideró que el país atraviesa una transformación en la forma de relacionarse con la muerte y planteó la necesidad de reflexionar sobre cómo se acompaña a quienes pierden a un ser querido, especialmente cuando se trata de muertes inesperadas o difíciles de comprender, como los suicidios.
En estos casos, explicó, el impacto no alcanza solamente a los familiares más cercanos, sino también a compañeros de trabajo, comunidades educativas y otros integrantes del entorno de la persona fallecida.
Durante la entrevista, el sociólogo también afirmó que Uruguay perdió una oportunidad de utilizar la experiencia de la pandemia de covid-19 para promover una reflexión colectiva sobre la muerte, la finitud de la vida y la manera en que las personas se relacionan entre sí.
El estudio continuará con nuevas publicaciones, entre fines de noviembre y los primeros días de diciembre se presentará un quinto documento, centrado en el duelo y la posvención, concepto que refiere al acompañamiento y las acciones posteriores a una muerte, especialmente en el caso del suicidio.