Escuchá el espacio completo con el director de INACAL, Gonzalo Blasina, y el ingeniero químico, Fernando Chao.
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El Instituto Nacional de Calidad (INACAL) prepara un taller sobre metodologías japonesas de mejora continua, con el objetivo de acercar a empresas y trabajadores herramientas de excelencia operacional y analizar cómo pueden ser adaptadas a la realidad uruguaya.
La actividad, denominada “Lecciones de Japón para la excelencia operacional: prácticas que funcionan y cómo aplicarlas”, comenzará el próximo 7 de octubre y estará a cargo de Chao, especialista en mejora continua y en la metodología japonesa 5S.
El curso tendrá tres encuentros virtuales de tres horas cada uno, con un total de nueve horas. Incluirá exposiciones teóricas, ejercicios prácticos, intercambio de preguntas y respuestas y trabajos en pequeños grupos.
Chao explicó que uno de los principales objetivos es evitar trasladar de manera automática las prácticas japonesas a Uruguay. Durante una estadía de un mes en Japón, donde estudió metodologías de mejora continua, pudo observar cómo estas herramientas se aplican en empresas de diferentes tamaños y características.
“Los propios japoneses nos decían que no tratáramos de transplantar esto a nuestros países, sino que tratáramos de adaptar, ver nuestras propias culturas y tomar lo que sirve”, señaló.
Según explicó, una de las principales diferencias que encontró entre la capacitación tradicional en herramientas de calidad y la experiencia japonesa es la existencia de un “hilo conductor”. En lugar de aplicar herramientas aisladas, la metodología busca construir una cultura organizacional que permita que esas herramientas surjan y se sostengan en el tiempo.
Entre los principios destacados aparece el orgullo por el trabajo bien hecho, que Chao vinculó con la mejora de los procesos y con la generación de mejores resultados dentro de las organizaciones. El especialista sostuvo que la aplicación de estas prácticas puede generar beneficios concretos para las empresas, reducción de costos, mayor orden, más seguridad laboral, menos accidentes, mejora de la calidad y mejores resultados económicos.
La experiencia japonesa también muestra que estas metodologías pueden utilizarse en organizaciones de muy diferente escala. Durante su estadía, Chao visitó desde una planta de Nissan hasta un pequeño taller familiar de dos torneros en Osaka.