Escuchá el espacio con el ingeniero agrónomo, Pablo Pacheco, y el productor, Alfonso Grela.
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El fenómeno de El Niño podría generar en los próximos meses impactos sobre la producción hortifrutícola, con mayor incidencia de lluvias, vientos y granizo, especialmente en el norte del país. Productores y referentes del mercado mayorista advierten que, si bien no se espera un escenario de desabastecimiento, algunos productos podrían registrar una menor oferta y mayores precios.
Pacheco explicó que Uruguay llega a este período con una producción que ha incorporado más tecnología, como riego, invernáculos, coberturas y otras herramientas para reducir el impacto de los fenómenos climáticos.
Sin embargo, señaló que la magnitud que se prevé para este episodio de El Niño puede generar consecuencias importantes. Entre los eventos con mayor probabilidad se encuentran lluvias abundantes, episodios de viento y granizo.
Uno de los primeros impactos ya se observa en el tomate. El 18 de julio un fuerte episodio de viento afectó aproximadamente al 15% del área de invernáculos de la zona de Salto, provocando pérdidas de cultivos y daños de distinta magnitud.
A esto se sumaron períodos de baja insolación durante mayo y la segunda quincena de julio, un factor especialmente relevante para los cultivos bajo invernáculo, donde la luz resulta fundamental para la fotosíntesis y para mantener la temperatura necesaria para el desarrollo de las plantas.
Por su parte, Grela analizó el comportamiento de la producción de papa durante los anteriores episodios de El Niño de 1997-98, 2001-02 y 2015-16. Según su estudio, en esos períodos se registraron caídas de la producción de entre 20% y 60%, acompañadas por fuertes aumentos de precios.
En aquellos años Uruguay recurrió a importaciones de papa para sostener la oferta en el mercado interno, debido a que se trata de un producto de demanda relativamente inelástica: la demanda se mantiene y el precio funciona como principal variable de ajuste.
Grela aclaró, sin embargo, que la situación actual es diferente. La superficie destinada al cultivo de papa es menor que décadas atrás, la producción está más concentrada (cerca del 90% se realiza actualmente en el sur del país) y los productores cuentan con mayor nivel de tecnificación.
Además, la utilización de riego, abonos verdes, camellones más amplios y nuevas herramientas de aplicación, como drones, permiten enfrentar mejor determinados eventos climáticos.