Escuchá la entrevista a la subsecretaria del MEC, Gabriela Verde.
Este fin de semana, el 3 y 4 de octubre, Uruguay celebra una nueva edición del Día del Patrimonio, y este año la propuesta tiene un eje particularmente significativo: “Raíces indígenas: pasado, presente y futuro”. La invitación es a mirar nuestra historia desde una perspectiva que durante mucho tiempo quedó relegada: la presencia de los pueblos indígenas en el territorio que hoy llamamos Uruguay y su continuidad en la sociedad actual.
Durante buena parte de la construcción de la identidad nacional predominó la idea de un Uruguay culturalmente homogéneo, de raíces fundamentalmente europeas y prácticamente sin presencia indígena. Ese relato presentó a los pueblos originarios como sociedades desaparecidas, asociadas exclusivamente al pasado, y durante mucho tiempo dejó en segundo plano tanto la violencia que sufrieron como los procesos de aculturación e invisibilización de sus sobrevivientes. La investigación histórica, arqueológica, antropológica y genética fue poniendo en cuestión esa mirada.
Hoy sabemos, por ejemplo, que el poblamiento del actual territorio uruguayo se remonta a entre 15.000 y 14.000 años, y que aquellos primeros grupos desarrollaron estrategias complejas de adaptación, movilidad e intercambio. El patrimonio arqueológico permite reconstruir también sociedades que transformaron el paisaje, desarrollaron tecnologías, produjeron arte rupestre y construyeron los llamados cerritos de indios, verdaderas arquitecturas territoriales vinculadas con la vivienda, la producción, los rituales, los enterramientos y el conocimiento de los ciclos naturales.
Pero quizás uno de los grandes desafíos que plantea esta edición del Día del Patrimonio sea justamente dejar de mirar lo indígena únicamente como una pieza arqueológica o como una historia que terminó, sino como un patrimonio vivo: memorias, prácticas culturales, saberes, formas de organización y procesos de autoidentificación que continúan en el presente.