Escuchá el espacio con el ingeniero agrónomo Roberto Verdera, presidente de la Mesa Tecnológica de Oleaginosos, y el periodista especializado en agro, Hernán Zorrilla.
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La colza, la carinata y la camelina ganan protagonismo en la agricultura uruguaya, impulsadas por la demanda de aceites vegetales, las oportunidades vinculadas a los biocombustibles y el acceso a mercados de alto valor. Según datos de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), la intención de siembra de colza y carinata alcanzó las 343.000 hectáreas para 2026, una superficie que confirma el crecimiento de estos cultivos de invierno.
El desarrollo del sector será uno de los principales temas del decimoquinto encuentro de la Mesa Tecnológica de Oleaginosos, que se realizará el próximo miércoles en el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), de 13:30 a 17:00 horas.
Verdera explicó que la actividad incluirá la presentación de los indicadores sectoriales correspondientes a la zafra 2025-2026, elaborados a partir de información pública y datos aportados por empresas de la cadena. Será la decimotercera edición del observatorio de oleaginosos, una herramienta que reúne y sistematiza información sobre la evolución del sector.
Zorrilla por su parte, destacó el crecimiento de las oleaginosas de invierno, especialmente la colza y la carinata, que en conjunto superan al trigo como grupo de cultivos de invierno en el país.
Entre las oportunidades para la producción uruguaya mencionó el desarrollo del diésel renovable y del combustible sostenible de aviación, conocido como SAF. La demanda de estas alternativas energéticas está vinculada, entre otros factores, a regulaciones internacionales que establecen una participación mínima de combustibles de origen renovable.
Estos mercados pueden ofrecer mejores oportunidades comerciales, pero también exigen información detallada sobre los procesos productivos, trazabilidad y cumplimiento de los requisitos sanitarios y ambientales.
Uno de los desafíos para el sector es cumplir con las exigencias de los mercados en materia de límites máximos de residuos de fitosanitarios. En ese contexto, Verdera señaló que el registro obligatorio de aplicaciones de productos fitosanitarios constituye una de las novedades que deberá incorporar la producción.