Escuchá la entrevita con el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira.
El Frente Amplio cerró este fin de semana su VIII Congreso Ordinario, denominado “José ‘Pepe’ Mujica”, con la reelección de Fernando Pereira como presidente y una serie de definiciones sobre el rumbo de la fuerza política y su relación con el gobierno. Los congresales analizaron más de 2.000 mociones surgidas de las bases y los sectores, e incorporaron cambios que van desde la política tributaria hasta las reglas de competencia electoral interna.
Uno de los debates centrales fue cómo financiar las transformaciones que propone la izquierda. El congreso valoró la iniciativa del PIT-CNT de aumentar la contribución del 1% más rico de la población y compartió su orientación para combatir la desigualdad y la pobreza infantil. Aunque no resolvió implementar ese impuesto, planteó alcanzar acuerdos internos durante 2027 para formular iniciativas concretas al gobierno.
También hubo una autocrítica explícita sobre el Diálogo Social. Una moción aprobada cuestionó el incumplimiento del acuerdo para crear un organismo público centralizado que gestione el ahorro individual de las AFAP. El texto, según publicó la diaria, reconoce que se evaluaron mal el contexto y sus consecuencias, que quedaron expectativas insatisfechas y que eso afectó la relación con las organizaciones sociales.
En el plano interno, el congreso endureció su posición sobre las llamadas “colectoras de votos”: consideró que debilitan la vida orgánica, diluyen la identidad política y afectan la credibilidad del Frente Amplio. Encomendó trabajar en una reducción de las hojas de votación y establecer requisitos para habilitarlas. También aprobó una comisión nacional para promover la participación juvenil.
Estas resoluciones se suman a un diagnóstico que ya figuraba en el documento base: la insatisfacción de parte de la militancia con el proceso de gobierno y la necesidad de dar mayor impulso a compromisos programáticos.