Escuchá la entrevista a Micaela Cal, magíster en Sociología y Coordinadora Técnica de Usina de Percepción Ciudadana.
El acoso callejero sigue condicionando la forma en que muchas mujeres viven, se mueven y utilizan los espacios públicos en Uruguay. No se trata solamente de comentarios incómodos, silbidos o miradas no deseadas: también de situaciones que generan miedo, modifican rutinas y llevan a algunas personas a renunciar a actividades cotidianas para evitar exponerse.
Un relevamiento sobre percepción ciudadana del acoso callejero, realizado en agosto de 2026 sobre una muestra de 500 personas mayores de 18 años en Uruguay, aporta datos que permiten dimensionar el problema. El 41% de las personas encuestadas declara haber atravesado alguna situación de acoso callejero, pero la diferencia entre mujeres y hombres es muy marcada: casi dos de cada tres mujeres, el 62%, dicen haberlo sufrido, frente al 18% de los hombres.
¿De qué hablamos cuando hablamos de acoso callejero? Las situaciones más mencionadas son los silbidos y comentarios no deseados, así como las miradas y los gestos inapropiados. Pero hay otro dato especialmente relevante: casi la mitad de las personas que recuerdan haber sufrido acoso ubican su primera experiencia antes de los 15 años. El 35% señala que ocurrió entre los 12 y los 14 años, mientras que un 11% recuerda haberla vivido antes de los 12.
El impacto va más allá de la experiencia puntual. Según la encuesta, la mitad de las mujeres siente que el acoso condiciona sus planes nocturnos; el 45% afirma que condiciona sus actividades de entrenamiento al aire libre y el 46% reconoce que influye en sus decisiones sobre qué medio de transporte utilizar. Es decir, el temor puede terminar limitando la libertad de circulación, el esparcimiento y hasta las decisiones laborales o educativas.
Y hay una dimensión colectiva que también interpela: cuando ocurre una situación de acoso, el 79% de quienes dicen haberla vivido afirma que nadie intervino para ayudar. A su vez, el 55% de las personas encuestadas reconoce que nunca intervino como testigo para frenar una situación de este tipo.