Escuchá la entrevista con Alejandro De Barbieri, Psicólogo, escritor y conferencista.
¿Cuántas veces un padre o una madre tuvo que elegir entre cumplir con su jornada laboral o estar presente en una actividad importante de su hijo? Un acto escolar, una reunión, una muestra, una actividad deportiva o una instancia que, para un niño o un adolescente, puede significar mucho más que unas horas fuera del aula.
Ese dilema podría empezar a cambiar en Uruguay. El Senado aprobó por unanimidad un proyecto de ley que habilita a madres, padres y responsables de niños, niñas y adolescentes a ausentarse de su trabajo para participar en actividades educativas de sus hijos, sin que eso implique una pérdida salarial. La iniciativa establece un máximo de ocho horas al año y ahora deberá ser considerada por la Cámara de Diputados.
El proyecto plantea además algunas condiciones: el trabajador deberá avisar al empleador con al menos dos días de anticipación y luego presentar un certificado del centro educativo que acredite su participación. Tras las modificaciones introducidas durante el tratamiento parlamentario, las ocho horas no podrán utilizarse de una sola vez, sino que habrá un máximo de cuatro horas por actividad.
Pero detrás de esta discusión legislativa hay una pregunta que va mucho más allá de las horas laborales: ¿qué lugar ocupa la presencia de las familias en la educación de niños y adolescentes? Lo vamos a conversar con el psicólogo Alejandro De Barbieri.