Escuchá la entrevista con la ingeniera agrónoma y docente del CURE, Mercedes Rivas.
En Spotify:
En Soundcloud:
La expansión del picudo rojo mantiene en alerta a especialistas y autoridades de Rocha por la cercanía del insecto a los palmares nativos del departamento. La plaga ya fue detectada en Aiguá, a unos 30-40 kilómetros de los palmares de Rocha, y también se registraron ejemplares en zonas de Entre Ríos (Argentina), próximas a las poblaciones de butiá.
Rivas explicó que los palmares de Rocha están compuestos principalmente por Butiá odorata, mientras que en Paysandú y Río Negro predomina la Butiá yatay. Ambas son especies nativas y diferentes de la palmera canaria, que es una especie exótica y fue una de las principales afectadas por el avance del picudo rojo en Uruguay.
Advirtió que, aunque inicialmente se consideraba que el insecto tenía mayor preferencia por la palmera canaria, también puede atacar a las especies nativas, entre ellas el butiá y la pindó. La falta de alimento disponible puede llevar al insecto a recurrir a otras especies.
La presencia confirmada del picudo rojo en Aiguá genera especial preocupación debido a su proximidad con los palmares de Rocha. Según Rivas, ante cualquier detección se debe actuar rápidamente, eliminando la palmera afectada y retirando sus restos para evitar la reproducción y propagación del insecto.
En el límite entre Maldonado y Rocha se mantiene un cordón sanitario, aunque la especialista señaló que todavía debe evaluarse su eficacia a medida que el picudo se aproxima. El insecto puede desplazarse por sus propios medios, pero también puede ser transportado accidentalmente por personas, vehículos o camiones.
Rivas señaló que la llegada de la primavera representa un período especialmente sensible, porque es cuando emerge una nueva generación de picudos que comienza a desplazarse y colonizar nuevos ejemplares. La especialista también reiteró la necesidad de conseguir recursos para implementar el uso de un atracticida, una herramienta que podría contribuir a reducir la población del insecto, especialmente en las zonas próximas a los palmares nativos de Butiá odorata y Butiá yatay.
Según explicó, todavía no se concretó la disponibilidad de esos fondos y la situación es especialmente preocupante porque la primavera será una etapa decisiva para contener la expansión.