Escuchá la entrevista a Marianela Larzábal, Directora nacional del Inmayores del Mides.
Uruguay está atravesando una transformación demográfica profunda y acelerada. Según los datos del Censo 2023 que recoge el Tercer Plan Nacional de Envejecimiento y Vejeces 2026–2030, en el país viven más de 545.000 personas de 65 años y más: prácticamente una de cada seis personas. Y la tendencia continuará profundizándose: las proyecciones indican que hacia 2070 las personas mayores podrían representar cerca de un tercio de la población uruguaya. El envejecimiento, por lo tanto, dejó de ser una cuestión asociada exclusivamente a la jubilación o a la salud: obliga a repensar cómo se organiza la sociedad, cómo se diseñan las políticas públicas y cómo queremos vivir durante una etapa cada vez más extensa de nuestras vidas.
Ese es el contexto en el que aparece el Tercer Plan Nacional de Envejecimiento y Vejeces, una hoja de ruta para el período 2026–2030 que busca orientar las políticas públicas desde una perspectiva de derechos humanos. El documento plantea un cambio de paradigma: dejar de mirar a las personas mayores fundamentalmente como destinatarias de asistencia o como personas asociadas al déficit y la dependencia, para reconocerlas como sujetos plenos de derechos, con autonomía, capacidad de decisión y capacidad de participación. El lema elegido para este plan es precisamente “La voz de las personas mayores transforma realidades”.
El Plan se estructura en tres grandes ejes: transformación cultural, acceso a derechos y fortalecimiento institucional. El primero apunta a combatir el denominado viejismo: los prejuicios, estereotipos y formas de discriminación vinculadas con la edad. El segundo busca que derechos como la salud, los cuidados, la vivienda, la educación, la inclusión digital, el acceso a la justicia, la cultura, la participación y el trabajo puedan ejercerse efectivamente. Y el tercero pretende fortalecer la capacidad del Estado para coordinar y articular políticas, con un papel central de Inmayores.