Escuchá el informe del corresponsal de Carve en Maldonaldo, Marcelo Umpierrez.
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El conflicto entre el Grupo Cipriani y la constructora argentina Criba por las obras del ex hotel San Rafael de Punta del Este sumó nuevos elementos en las últimas horas, con acusaciones cruzadas por las demoras y unos 600 trabajadores enviados al seguro de paro. El empresario Giuseppe Cipriani decidió permanecer en Uruguay ante la situación generada y, según informó Umpierrez, este domingo intentó ingresar a la obra, pero fue impedido por la guardia. Finalmente, acompañado por la Policía, debió saltar una valla perimetral para poder acceder al predio y recorrer algunas áreas del proyecto.
Cipriani mantuvo posteriormente reuniones con representantes del sindicato de la construcción donde habría asumido el compromiso de que, una vez que las obras se retomen, los aproximadamente 600 trabajadores afectados por el seguro de paro serán reincorporados.
La principal novedad es la posición del entorno de Cipriani respecto a la situación contractual. Mientras Criba sostiene que existe una deuda de unos 9 millones de dólares, fuentes cercanas al empresario señalaron que el grupo había adelantado alrededor de 7 millones de dólares a la constructora en concepto de avance de obra. Según esa versión, Cipriani decidió retener nuevos pagos ante las demoras registradas. El dinero, aseguran, continúa disponible, pero no sería entregado hasta que se resuelva la situación de las obras.
El Grupo Cipriani evalúa ahora rescindir el contrato con la empresa argentina y contratar a otra para finalizar los trabajos. Los abogados de ambas partes ya estarían analizando esa posibilidad.
De acuerdo con lo señalado desde el entorno de Cipriani, existe preocupación por la lentitud general de los trabajos y por la posibilidad de que CRIBA concentre nuevamente su actividad en Argentina, donde la empresa tiene una extensa trayectoria en obra pública.