Escuchá el espacio con el presidente del sindicato de Pilsen, Bruno Pastorino, y el periodista de Paysandú, Pablo Blanc.
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Fábrica Nacional de Cerveza (FNC) resolvió cerrar su planta de Minas y analiza invertir US$ 14 millones para concentrar la producción de cerveza en Montevideo, donde se instalaría una nueva línea de enlatado. La decisión afecta directamente a 80 puestos de trabajo, 59 de la planta minuana y forma parte de una reestructura que también implicaría la reducción de otros 21 puestos en Montevideo.
Según explicó Pastorino, la empresa maneja dos escenarios, avanzar con la concentración de la producción en Montevideo o, como alternativa, abandonar la producción nacional y dedicarse exclusivamente a la importación. La primera opción supone una inversión de US$ 14 millones y permitiría mantener la producción de cerveza en Uruguay.
Actualmente FNC cuenta con unos 400 trabajadores directos en Montevideo y aproximadamente 59 en Minas, además de empleos vinculados a la logística. El sindicato advierte que la plantilla viene reduciéndose a partir de distintas reestructuras realizadas en los últimos años.
Pastorino recordó que en 2024 los trabajadores habían logrado evitar el cierre de la planta de Minas. Sin embargo, consideró que la situación actual es más compleja debido al contexto cambiario, el nivel de stocks y la competencia de productos importados.
El sindicato comenzará la próxima semana a discutir con la empresa las condiciones de la reestructura y buscará defender la mayor cantidad posible de puestos de trabajo. La negociación también involucra a los ministerios de Economía e Industria, con los que la empresa mantiene conversaciones. Según informó Pastorino, desde el gobierno se les comunicó que las negociaciones avanzan hacia un acuerdo que permitiría mantener la operación industrial en Uruguay.
El panorama también genera preocupación por la situación de la planta de maltería de Paysandú, perteneciente al mismo grupo empresarial. La planta permanece cerrada desde marzo y unos 92 trabajadores se encuentran vinculados a la operación. Según explicó el periodista Pablo Blanc, la empresa anunció que el próximo 26 de agosto comunicará a la dirigencia sindical cuál será el futuro de la planta.
La incertidumbre también afecta a los productores de cebada de la zona. Habitualmente se sembraban unas 92.000 hectáreas de cebada en el área de influencia, mientras que la empresa había previsto inicialmente unas 80.000 hectáreas bajo contrato para esta zafra. Sin embargo, la falta de certezas sobre el funcionamiento de la planta y el costo adicional del traslado hacia el sur llevaron a algunos productores a desistir del cultivo.