Escuchá el espacio completo con el representante de la Comisión Nacional Honoraria de Salud Animal, Pablo Zerbino, y el vicepresidente de la Sociedad de Medicina Veterinaria, Rodolfo Azaretto.
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La aparición de residuos de medicamentos veterinarios en carne uruguaya genera preocupación entre productores, veterinarios y autoridades sanitarias, especialmente luego de la suspensión del frigorífico Tacuarembó en el mercado chino.
Zervino señaló que las exigencias de los mercados internacionales son cada vez mayores y advirtió que la problemática de la garrapata y los tratamientos utilizados para combatirla requieren especial atención.
Uno de los principales puntos de preocupación es el uso de imidocarb, un medicamento utilizado para prevenir o tratar la tristeza parasitaria. El producto tiene un período de espera de 213 días antes de que el animal pueda ser destinado al consumo.
Explicó que el problema se genera cuando un animal recibe el tratamiento y posteriormente es vendido a otro productor sin que esa información llegue adecuadamente a quien lo adquiere. En algunos casos, los animales pasan por distintos establecimientos antes de llegar al frigorífico, lo que dificulta determinar dónde se produjo el incumplimiento.
Por su parte, Azaretto coincidió en que la situación genera una preocupación que excede al sector productivo y alcanza a la salud pública y a la imagen internacional de Uruguay como exportador de alimentos.
Sostuvo que la presencia de residuos en la carne afecta tanto a los consumidores de los mercados de destino como a los uruguayos y advirtió que los episodios detectados en China pueden comprometer la reputación del país y dificultar el acceso a uno de sus principales mercados.
Los especialistas remarcaron que la mayoría de los productores cumple con las normas sanitarias, pero señalaron que es necesario alcanzar a aquellos casos en los que existen incumplimientos o falta de información sobre los tratamientos aplicados.