Escuchá la entrevista con el economista y exministro de Salud Pública, Daniel Olesker.
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El Fonasa cerró el primer semestre del año con un resultado negativo de unos US$ 339 millones, según datos del BPS divulgados por El País. Entre enero y junio, los egresos del fondo superaron en más de $ 13.400 millones a los ingresos. Olesker consideró que la cifra es razonable y sostuvo que no debería ser catalogada como un déficit, ya que el diseño del sistema establece que Rentas Generales debe cubrir la diferencia cuando los aportes de trabajadores y empleadores no alcanzan.
Cuestionó además que el resultado sea medido en dólares. Señaló que el FONASA recauda y realiza sus gastos en pesos, por lo que la referencia relevante es cuánto representa el aporte de Rentas Generales sobre el total de los egresos. Según explicó, esa proporción se ha mantenido en torno al 22%–24% durante la última década.
El economista recordó que, cuando se diseñó la reforma del Sistema Nacional Integrado de Salud, se había previsto que, una vez completada, el aporte de Rentas Generales rondaría el 22% o 23% de los egresos. Actualmente, afirmó, el porcentaje se encuentra en esos niveles y, si se excluye el efecto de la devolución Fonasa, se ubica en torno al 18%–19%.
Consultado sobre si existe un nivel de asistencia estatal a partir del cual podría hablarse de un problema de sustentabilidad, Olesker respondió que Uruguay está lejos de ese escenario. Según explicó, desde 2016, con la incorporación de jubilados y pensionistas, el aporte de Rentas Generales se ha mantenido, salvo durante la pandemia, entre el 22% y el 24% de los egresos. Además, no prevé un incremento significativo en el corto plazo por la incorporación de nuevos colectivos al sistema.
El principal desafío hacia adelante será demográfico. Olesker señaló que las cápitas correspondientes a las personas mayores son más elevadas que las de los jóvenes, por lo que el envejecimiento de la población puede generar presión sobre el gasto sanitario mientras disminuyen proporcionalmente los aportes.
Sin embargo, estimó que habrá un efecto positivo a partir de 2027, debido al cambio en el cálculo de la devolución FONASA. Según proyectó, si este año la devolución ronda los US$ 200 millones, podría reducirse a aproximadamente dos tercios o incluso a la mitad de ese monto, lo que ayudaría a amortiguar el impacto demográfico.
Olesker también rechazó que el resultado negativo del Fonasa pueda explicarse por una falta de eficiencia del sistema. A su juicio, la diferencia entre ingresos y egresos responde fundamentalmente a los costos de la atención sanitaria en relación con los niveles de ingresos de la población.
Defendió la cobertura del sistema uruguayo y sostuvo que, junto con Costa Rica, se encuentra entre las más completas de América Latina, con características comparables a los sistemas europeos. Al ser consultado por los problemas de tiempos de espera y acceso a especialistas, reconoció que se trata de un problema serio, pero sostuvo que “tiene que ver con la gestión de las instituciones” y no con el financiamiento del sistema.