Escuchá la entrevista a Matías Di Martino, doctor en Ingeniería Eléctrica, director científico del Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Uruguay (Instituto Vidart).
La inteligencia artificial dejó de ser una tecnología del futuro para convertirse en una herramienta que ya está modificando la forma en que trabajamos, producimos, estudiamos y tomamos decisiones. En ese escenario, Uruguay acaba de dar un paso institucional con la creación del Instituto Vidart, el Centro Nacional de Inteligencia Artificial, una iniciativa que busca que el país no sea solamente consumidor de tecnologías desarrolladas en otros lugares, sino que también pueda generar conocimiento y capacidades propias.
El nuevo centro funcionará en el LATU y tendrá como uno de sus principales objetivos articular el trabajo entre la academia, el Estado y el sector productivo. La idea es desarrollar investigación de frontera, formar especialistas y avanzar en la transferencia tecnológica, pero con una premisa: que ese conocimiento termine convirtiéndose en soluciones concretas para problemas y necesidades del país.
El desafío es llevar esas capacidades que se desarrollen a sectores estratégicos del país y nuestra economía. Entre los campos mencionados aparecen la salud, el agro y la educación, tres áreas donde la utilización de inteligencia artificial podría generar importantes transformaciones, pero donde también aparecen preguntas vinculadas al manejo de datos, la privacidad, los sesgos, la transparencia y la responsabilidad sobre las decisiones tomadas con ayuda de estas herramientas.
El proyecto tendrá inicialmente un financiamiento de 10 millones de dólares del BID durante cuatro años y medio, según informó la diaria. Ahora comienza la etapa más difícil: pasar del anuncio a los resultados. ¿Qué puede desarrollar realmente Uruguay? ¿En qué áreas puede hacer una diferencia? ¿Tenemos suficientes investigadores y especialistas?