Escuchá el informe del periodista Tomás Friedmann.
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Israel conmemora este miércoles el tercer aniversario del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, que dejó alrededor de 1.200 muertos y unas 250 personas secuestradas. El aniversario se produce con la Franja de Gaza devastada tras la guerra, un alto el fuego que no ha logrado poner fin completamente a la violencia y a pocos días de unas elecciones que pueden resultar decisivas para el futuro político del primer ministro Benjamín Netanyahu.
A las 6:29 de la mañana, hora en que comenzó el ataque hace tres años, Israel guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas. Familiares de los fallecidos y de los secuestrados volvieron a reclamar una investigación independiente para determinar qué falló en los sistemas de seguridad e inteligencia que permitieron el ingreso de miles de integrantes de Hamás.
La sociedad israelí todavía no se recuperó del impacto del ataque y mantiene interrogantes sobre las responsabilidades detrás de lo ocurrido. Según una encuesta difundida este miércoles, el 62% de los israelíes afirma que el ataque del 7 de octubre tendrá una incidencia directa en su decisión de voto.
El escenario político también está marcado por las elecciones del 27 de octubre. Netanyahu busca mantenerse en el poder, mientras que, según las encuestas mencionadas por Friedman, el exjefe de las Fuerzas Armadas y exministro de Defensa, Gadi Eisenkot, aparece como una de las principales alternativas. El sistema electoral israelí obliga a conformar una mayoría parlamentaria, el candidato encargado de formar gobierno necesita reunir al menos 61 de los 120 escaños de la Knéset.
Mientras tanto, la situación en Gaza continúa siendo crítica. Aunque existe un alto el fuego, persisten episodios de violencia y ataques. La Franja, donde viven unos dos millones de personas, enfrenta una enorme destrucción y dificultades para avanzar en un proceso de reconstrucción.
Israel, además, mantiene tensiones y enfrentamientos en distintos frentes, entre ellos con Hezbollah en Líbano y con los hutíes en Yemen. A esto se suma una alerta de seguridad elevada ante el riesgo de nuevos atentados en Israel y contra instituciones y representaciones israelíes en otros países.