Escuchá la entrevista a Fernando Ucha, presidente del Comité Olímpico Uruguayo.
Uruguay cerró los Juegos Odesur Santa Fe 2026 con una actuación que ya quedó registrada como histórica. La delegación celeste conquistó 54 medallas: 17 de oro, 14 de plata y 23 de bronce, superando por tres preseas el récord anterior de 51, conseguido en Rosario 1982. Además, igualó la marca de 17 medallas de oro que Uruguay había alcanzado en Santiago 1986.
El resultado adquiere todavía más dimensión si se observa la evolución reciente. Uruguay había conseguido 32 medallas en Cochabamba 2018 y 41 en Asunción 2022. Para Santa Fe, el Comité Olímpico Uruguayo se había planteado inicialmente superar las 40, un objetivo que terminó siendo ampliamente rebasado. La delegación, además, fue la más numerosa de la historia uruguaya en estos Juegos, con 338 deportistas.
El remo volvió a ser uno de los grandes motores de la cosecha, con 13 medallas, seis de ellas de oro. Pero el dato que también llama la atención es la diversidad: hubo oros en atletismo, natación, tiro, ciclismo, boxeo, canotaje, surf, remo coastal y salto ecuestre, mientras que las medallas se repartieron además entre disciplinas como bochas, pelota vasca, hockey, judo, karate, pádel, rugby y hasta eSports.
Detrás del medallero, sin embargo, aparecen otras cuestiones. Los propios deportistas hablaron de la emoción de los triunfos, pero también de frustraciones, de la salud mental, de las condiciones de competencia. Y aparece una pregunta inevitable: ¿qué parte de este resultado puede transformarse en un cambio estructural para el deporte uruguayo y no quedar solamente como una extraordinaria cosecha en una competencia puntual?