Escuchá la entrevista con el directorio de la Sociedad de Productores Forestales y expresidente de la institución, Nelson Ledesma.
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El sector forestal uruguayo cerró el primer semestre de 2026 con un aumento de las exportaciones, aunque en un contexto internacional marcado por la incertidumbre, la caída de la demanda china y los bajos precios de la celulosa.
Ledesma señaló que entre enero y junio los ingresos de divisas del sector crecieron 13% frente al mismo período de 2025, mientras que el volumen exportado aumentó 16%. El comportamiento fue diferente según el producto. Los rolos de eucalipto destinados a la industria de celulosa y bobinado registraron un incremento cercano al 28%, con unos US$20 millones de ingresos y alrededor de 125.000 toneladas exportadas. Los precios promedio se mantuvieron estables.
En el caso de los rolos de pino, el volumen exportado aumentó aproximadamente 20%, aunque continúa lejos de los niveles registrados entre 2017 y 2020. La caída de la demanda china redujo fuertemente este mercado y actualmente India es prácticamente el único destino relevante. En el primer semestre se exportaron unas 400.000 toneladas por unos US$32 millones.
La madera aserrada mantuvo volúmenes y precios, con ingresos cercanos a los US$95 millones y unas 145.000 toneladas exportadas. En cambio, los tableros fueron el producto más afectado, con una caída promedio de precios de alrededor de 10%, mientras el volumen se mantuvo estable y los ingresos se ubicaron en torno a US$37 millones.
Ledesma remarcó que la situación internacional continúa siendo compleja. La economía europea no logra repuntar y China sigue atravesando dificultades vinculadas a su sector inmobiliario, lo que impacta directamente sobre el consumo de madera. A esto se suman los cambios arancelarios impulsados por Estados Unidos, que en algunos mercados generan incrementos de costos de alrededor de 20%.
Ledesma cuestionó además que, pese a que distintos estudios oficiales identificaron a la forestación como un sector estratégico para Uruguay, en los últimos años se hayan incorporado nuevas restricciones a la actividad. A su entender, el país debería sostener una política de largo plazo que permita aprovechar el potencial económico, ambiental y social de la actividad.
El cierre del primer semestre deja un balance positivo en materia de volúmenes e ingresos, pero con una fuerte advertencia sobre el escenario internacional, los precios de la celulosa y la necesidad de mejorar la competitividad para sostener el crecimiento del sector.