Escuchá la entrevista con el expresidente de ANCAP, Alejandro Stipanicic.
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El presidente del Centro de Estudios de Política Pública y expresidente de ANCAP, Alejandro Stepanicic, cuestionó el funcionamiento actual del mercado eléctrico uruguayo y sostuvo que el monopolio de UTE se transformó en una limitante para el crecimiento y la llegada de grandes inversiones.
En entrevista con Posta Oriental, planteó que Uruguay lleva años postergando las decisiones “difíciles” previstas en el acuerdo multipartidario sobre energía de 2010. A su entender, el país avanzó principalmente en inversión y gasto, pero no en cambios estructurales vinculados a la gobernanza de las empresas públicas y al funcionamiento del mercado energético.
Stepanicic también puso en duda el cálculo que sostiene que la primera transición energética permitió ahorrar unos US$ 600 millones por sustituir generación térmica con energía renovable. Señaló que para determinar el ahorro real debería considerarse el precio del combustible que se habría utilizado en cada momento y no promedios generales. Además, sostuvo que las inversiones en generación renovable se concentraron demasiado temprano, generando costos comprometidos durante años.
El principal cuestionamiento estuvo dirigido al rol de UTE. Stepanicic afirmó que la empresa concentra la generación, transmisión y distribución, mientras que la generación privada funciona esencialmente a través de contratos con la propia UTE. Según explicó, esto limita la competencia y dificulta que grandes consumidores puedan negociar directamente con generadores privados.
En ese sentido, señaló que los costos de los peajes y las regulaciones actuales hacen prácticamente inviable que un consumidor libre compre energía directamente a un privado. Según cálculos del Centro de Estudios de Política Pública, para un proyecto de 30 MW un generador privado debería vender la energía por debajo de los US$ 20 por MW para competir con las tarifas de un gran consumidor de UTE.
El caso de HIF fue presentado como uno de los ejemplos más claros. Stepanicic sostuvo que un proyecto de esa magnitud no puede ser tratado como un consumidor tradicional, porque implica inversiones cercanas a los US$ 6.000 millones y modifica las necesidades de infraestructura y generación del sistema eléctrico uruguayo. Para él Uruguay debería cambiar el rol de UTE y concentrarla fundamentalmente en la transmisión y distribución, mientras que la generación debería quedar abierta a una mayor participación privada mediante un mercado mayorista más competitivo.
Otro de sus planteos centrales fue modificar la gobernanza de las empresas públicas. Consideró vigente la idea de integrar UTE y ANCAP bajo una estructura común de gobierno energético, con directorios profesionalizados y mayor independencia respecto de los ciclos electorales.
El expresidente de ANCAP también cuestionó el uso de las empresas públicas como fuente de financiamiento del Estado. Señaló que UTE transfiere alrededor de US$ 250 millones anuales a Rentas Generales y planteó que el país debería evaluar el costo de esa renta monopólica frente a las oportunidades de inversión y desarrollo que podrían generarse con tarifas y reglas diferentes.
En la misma línea, sostuvo que Uruguay debería dejar de pensar la energía solamente como un servicio para el consumo interno y comenzar a verla como una fuente de exportación. Allí incluyó tanto los proyectos de hidrógeno verde y derivados como la eventual explotación de hidrocarburos en la plataforma marítima.